martes, 20 de agosto de 2019

FIESTA DE SAN PÍO X PATRONO DEL CATEQUISTA MENSAJE DEL DÍA DEL CATEQUISTA 2019 «La Catequesis es un camino que conduce al Reino de Dios»




FIESTA DE SAN PÍO X
PATRONO DEL CATEQUISTA

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

MENSAJE DEL DÍA DEL CATEQUISTA 2019
«La Catequesis es un camino que conduce al Reino de Dios»

Un saludo de paz y bien para todos mis hermanos catequistas de nuestra Iglesia local de San Cristóbal, en donde buscamos cada día hacer presente el Reino de Dios a través de nuestro servicio de compartir y transmitir la fe a aquellos que sienten la inquietud de conocer y vivir cada día más como Jesús, nuestro salvador. Hoy, como todos los años, celebramos el día del catequista, proclamado así, por ser el día de nuestro santo patrono San Pío X (1903), un santo de una vida maravillosa desde la sencillez y la humildad, preocupado por la santidad de la Iglesia. Ojalá se animen a conocer y leer más de su vida para nutrir su fe.
Definitivamente, en la vida cristiana, son muchos los caminos que conducen al Reino de Dios, y ser catequista es uno de ellos, uno de los más bellos por la dimensión que ha tenido desde sus inicios en las primeras comunidades cristianas. En tal sentido, la lectura del Santo Evangelio que nos ofrece la Liturgia de este día (Mt 20, 1-16) es la parábola del propietario que sale en distintos horarios a buscar obreros para su viña, y al final les paga a todos lo mismo. Este relato nos permite reflexionar esas dimensiones del Reino, de las cuales, como catequistas, tenemos la oportunidad de acercarnos y acercar a otros.
El evangelista San Mateo, quien escribe a los judíos que se están convirtiendo al cristianismo, luego de la Ascensión de Jesús al cielo, quiere hacerles ver que las matemáticas del Reino de Dios son totalmente distintas a las nuestras. No se trata de beneficiarse personalmente para crecer de forma individual y sobreponerse por encima de los demás como la cima de una pirámide. Nuestro Obispo Monseñor Moronta, siempre nos ha insistido en que esa pirámide debe y puede ser al revés si nos lo proponemos, en la cima estamos todos, y en la parte inferior está Cristo, la Piedra Angular (Hch 4, 10-12) que nos sostiene a todos y nos beneficia a todos con su Reino (Cf. Rm 14, 17), su Banquete (Cf Mt 25, 10) y su Premio (2Tim 4,7-8).
Así pues, ¿qué nos enseña el Evangelio de hoy? Nos enseña dos cosas generales, la primera, que tiene un propietario, y la segunda que tiene unos intereses que superan nuestra soberbia y avaricia mundana. Reflexionemos lo primero:
a.- Tiene un propietario. El Nuevo Testamento siempre nos ha hablado que nuestro Rey y Salvador no es parecido en ninguna manera a los que se presentan como tal en este mundo, esperando a que les sirvan y se acerquen a él solo los interesados, buscando el beneficio de unos pocos y tornándose en una persona cómoda, conformista e indiferente frente a las necesidades de todos. Nuestro Rey no se sienta en un trono, pues su trono somos cada uno de nosotros, y Él sale a nuestro encuentro para servirnos, para ofrecernos una vida digna, un lugar en donde no se pierde el tiempo, pues lamenta cuando nuestra vida pasa de largo sin trabajar en su viña. Cómo anhelamos que ese propietario se refleje en todos nosotros, pues es uno de los deseos del Santo Padre Francisco, quien en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium nos invita a salir a las periferias existenciales (n. 20).
Esas periferias no sólo geográficas, sino de muchas personas que están alejadas de Dios, que han dejado el lugar de Dios en sus vidas vacío y que, como dice un proverbio judío: “La silla vacía la ocupa el diablo”. Es nuestra tarea salir en representación del propietario del Reino de los Cielos a buscar obreros para sus campos, alejándolos del ocio, la desolación, la comodidad y el gobierno del gran divisor, el diablo, quien siempre buscará el alejamiento del hombre a Dios. Ahora, nos corresponde meditar sobre lo segundo:
b.- Tiene unos intereses. Dichos intereses son los siguientes: –está interesado en que su viña sea trabajada y dé fruto. –está interesado en que todos estén empleados. –está interesado en pagar lo justo a aquellos que iniciaron temprano, pero también en ser bondadoso con quienes no tuvieron la misma oportunidad. Por último, –está interesado en que quienes fueron encontrados de últimos, tengan oportunidades y no queden desplazados o rechazados. Cada uno de estos intereses son merecidos de reflexionar, especialmente en nuestra catequesis desde la diocesaneidad y sinodalidad, es decir, desde la experiencia de pertenencia a nuestra Iglesia diocesana que sufre como Madre cuando uno de sus miembros no vive plenamente su realidad de cristiano, cuando el pecado y la tentación lo arrastran a la corrupción alejándolo del buen vivir de la vida cristiana… (Cf. Rm 12,5; 1Cor 12,26), así como también desde la experiencia del compromiso asumido en todas aquellas normas y orientaciones que nos permiten vivir en comunión alejándonos de tantas contradicciones e individualismos que nos separan como islas en cada una de nuestras realidades eclesiales (parroquias, comunidades, entre otros).
De ahí, la necesidad de cultivar en nuestra catequesis el compromiso de vida cristiana con nuestra Iglesia Local. El sentido de diocesaneidad debe buscar ampliar la dimensión de sinodalidad con el obispo, su diócesis y comunidad eclesial, sintiéndonos parte importante de un vínculo tan sublime, que supera la propia sangre, asumiendo el coraje de enfrentar y soportar las dificultades de la vida con paciencia y esperanza cristiana. La diocesaneidad y sinodalidad transforma entonces a cada individuo cristiano en una persona de comunión con su Iglesia, sus pastores, con la comunidad que le rodea, sintiéndose parte de un rebaño del cual, el Obispo y sus sacerdotes son sus pastores. Por tanto, no se puede actuar aisladamente, sino de forma orgánica y coordinada, buscando la comunión y el testimonio eclesial como expresión coherente y diferenciación de todas aquellas organizaciones, grupos de personas, lugares y funciones cuyos destinatarios aún no conocen verdaderamente a Jesús, el Hijo de Dios.
Ciertamente vivimos tiempos muy difíciles en nuestra región, y se nos ofrece cada día la tentación de estar absorbidos en medio de tantas ocupaciones, aislándonos y trabajando incluso de manera incoherente a nuestra vida cristiana; son estos tiempos los que no exigen ver con los ojos de Cristo, es decir, con atención, misericordia y reconciliación. Este es el tiempo propicio para asumir las enseñanzas que impulsaron a San Pío X a renovar la catequesis de su tiempo: apartar de la ignorancia religiosa a todo aquel que estuviese débil en su fe, y facilitar con amor la transmisión del mensaje de Jesús en conjunto con el compartir la experiencia del encuentro con Él.
Con mi bendición, y motivándoles desde ya a prepararnos para nuestra Semana Nacional de la Catequesis 2019, con un alto grado de dimensión diocesana, pues nuestros hermanos menores necesitan hoy más que nunca de nosotros, les deseo un feliz día del catequista y de nuestro santo patrono, así como les invito a orar por nuestros hermanos catequistas, por nuestros sacerdotes, especialmente los que están enfermos, por nuestro Obispo, quien como Pastor necesita mucha fuerza en la oración, y por aquellos que aún no han accedido a la oportunidad de ser invitados a trabajar en la viña del Señor…, les bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Los Delegados Vicariales

Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
Su hermano y compañero en el ministerio catequético.

martes, 5 de marzo de 2019

MENSAJE DE CUARESMA 2019 - «En nombre de Cristo les rogamos que acepten reconciliarse con Dios» (2Co 5, 20)


Diócesis de San Cristóbal
Vicaría de Pastoral
SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS
VENEZUELA

MENSAJE DE CUARESMA 2019
EL RETO ES LA CONVERSIÓN A LA LUZ DE CRISTO

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
EL EVANGELIO DE JESUS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTOBAL

«En nombre de Cristo les rogamos que acepten reconciliarse con Dios» (2Co 5, 20)

1.      Un saludo lleno de paz y bien para la gran familia de catequistas de esta hermosa diócesis de San Cristóbal en Venezuela, tierra de gracia en donde Dios se hace presente a través de los múltiples gestos de esperanza del cual somos co-protagonistas día a día al vivir y sentir como Jesús. Cada año nuestro buen Padre Dios, a través de nuestra Santa Madre la Iglesia, esposa fiel de Jesucristo, nos brinda la oportunidad de celebrar la Cuaresma como un estado de conversión hacia la Pascua, esto nos permite volver a nuestras verdaderas raíces, pues asumimos el reto de ayunar, orar, hacer penitencia, obras de caridad… asumimos el reto de la conversión durante estos cuarenta días, no sólo hacia nosotros mismos, sino también hacia Dios y al prójimo. Qué bueno es estar en Cuaresma, porque es en este tiempo donde nos ejercitamos espiritualmente y sacamos lo mejor de nosotros en el servicio fraterno, sin máscaras ni ataduras, ojalá viviéramos la cuaresma (conversión) en todo momento.
2.      Nos encontramos celebrando en nuestra Diócesis de San Cristóbal el año de la Iglesia en Conversión, como ruta de preparación hacia la celebración de los 100 años de nuestra Iglesia diocesana en el año 2022. Y no podíamos iniciar mejor este año que con la cuaresma, el mejor de los tiempos para brillar como cristianos a ejemplo de Jesús. Además, qué bien nos haría como catequistas, anunciarnos el Kerygma unos a otros, recordarnos los pasos fundamentales de este anuncio que renuevan, fortalecen y enriquecen nuestra fe, y sobre todo nos disponen a ser catequistas de fe, y no de cátedra. Es por este motivo, que deseo compartir con ustedes tres aspectos de la conversión que nos ofrece la Palabra de Dios en el día de hoy, y los cuales nos pueden ayudar a bendecir, santificar y reconstruir la paz y la esperanza entre los más sufrientes de nuestra población.
3.      El primer aspecto necesario al asumir el reto de la conversión es reconocer nuestros pecados. En el anuncio del Kerygma, este es el segundo paso, aceptar que hemos pecado, que hemos sido nosotros quiénes decidimos vivir al margen de Dios, ocultos, sea por vergüenza o por indiferencia. Es necesario proclamar junto al profeta Joel (2, 12-18) un ayuno santo para todos, que nuestras carencias y abstinencias nos permitan de verdad reconocer que cometimos delante de Dios la maldad que Él aborrece, que nos hemos hecho de la vista gorda y nos hemos enmudecido ante el pecado del mundo, hoy más que nunca es necesario reconocer que, si en nuestro entorno sobreabunda el pecado, es porque estamos echando en saco roto la gracia salvadora de Dios (Cf. 2Co 6,1). Hermano catequista, el mundo peca porque no tiene modelos de santidad a seguir, y esos modelos que somos nosotros, nos estamos dejando opacar por las distracciones del mundo. Ser santo es el reto (Mt 5,48), y sólo se llega a la santidad pasando por la conversión.
4.      En segundo lugar, está la purificación, y ella se da con la penitencia, la oración y la práctica de la justicia, elementos importantes que nos ofrece hoy el salmo 50, el profeta Joel y el Evangelio de San Mateo. Y es que todo arrepentimiento sincero necesita de la limpieza y restauración de la bondad, y el Sacramento de la Reconciliación nos lleva a ello. Cuántos católicos nuestros han abandonado la limpieza de su alma, incluso nuestros propios catequistas, aun pudiendo hacerlo. Cómo nos haría bien una buena confesión y ofrecer nuestras oraciones y prácticas cuaresmales por la purificación de todos. Si es verdad que sin la Eucaristía no hay vida cristiana, también es verdad que, sin el sacramento de la Reconciliación no hay verdadera conversión, esto en aquellos que pueden confesarse. Que el ayuno, la oración y la caridad sean el resultado de esta reconciliación, y que no le pongamos limitaciones.
5.      Por último, el tercer aspecto de este reto cuaresmal es actuar en nombre de Cristo. Y esta parte viene a ser crucial en nuestro caminar, ser testigos de un verdadero encuentro con Jesús que, sin conocer el pecado bajó y cargó nuestros pecados por nuestra salvación (Cf. 2Co, 5,20). Jesús mismo nos recuerda que no se puede actuar en su nombre y al mismo tiempo hablar mal de Él (Cf. Mc 9, 38-39). Sin embargo, tristemente muchos de nosotros, como cristianos, actuamos en nombre de Jesús y, nuestras obras hablan mal de Él, porque aún no hemos asumido una verdadera conversión. Los invito a meditar estos tres aspectos junto a los propósitos de cuaresma que nuestra iglesia diocesana nos propone para este tiempo, con el fin de asumir una verdadera conversión, brillar y hacer brillar al mundo en este tiempo tan favorable para la salvación. Venezuela necesita hoy más que nunca catequistas convertidos, que guíen con su ejemplo, para que nuestra nación jamás vuelva la espalda a Dios y podamos hacer presente, desde ya, su Reino entre nosotros.
6.      Hermanos, luego de estos cuarenta días, ayudaremos a Jesús a cargar la cruz de los pecados del mundo, le acompañaremos en su pasión y muerte, y resucitaremos con Él a una vida nueva, esforcémonos porque todos los que estén a nuestro alcance, no sólo en nuestra comunidad, inclusive en nuestras redes sociales, se sientan motivados a acercarse al Señor Jesús, pues como decía San Francisco de Asís: “pecamos en común, nos santificamos en común y nos salvamos en común”. Con el gran amor de pastor que les tengo, y unido a nuestro Obispo Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, les invito a dar lo mejor, no sólo en esta cuaresma, sino en nuestro servicio, pues tengo la certeza de que los catequistas somos los centinelas de la fe de la Iglesia. Les brindo mi humilde bendición, esperando que ustedes también me bendigan desde todos los rincones de nuestra diócesis con sus oraciones. Que Dios les bendiga a todos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.
QUE DIOS NOS CONCEDA A TODOS UNA CUARESMA Y UNA SEMANA SANTA LLENA DE CONVERSIÓN PARA QUE NUESTRA PASCUA SEA UNA VENEZUELA LLENA DE FE, ESPERANZA, JUSTICIA, AMOR Y PAZ.
¡FELICES PASCUAS!
Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
 Su hermano

SAN CRISTÓBAL, 06 DE MARZO DEL AÑO 2019. INICIO DE LA CUARESMA

martes, 25 de diciembre de 2018

MENSAJE DE NAVIDAD 2018 “DIOS QUIERE UNA HISTORIA CONTIGO”



Diócesis de San Cristóbal
 Vicaría de Pastoral
SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS
VENEZUELA

MENSAJE DE NAVIDAD 2018
“DIOS QUIERE UNA HISTORIA CONTIGO”

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

«Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre» (Lc 2,12).

  1. Un saludo de Paz y Bien para la gran familia de catequistas al servicio de nuestra amada Diócesis de San Cristóbal y extendida en todos los rincones de nuestra Iglesia Local, recordándoles que hemos comenzado a prepararnos con fe a la celebración de los 100 años de renovación de nuestra diócesis en Espíritu y Verdad para el año 2022, y teniendo presente que sólo la comunión en la obediencia, servicio y entrega a nuestra Iglesia, a nuestro Pastor Monseñor Moronta y a las normas de nuestro II sínodo diocesano, nos garantizarán el mejor desempeño en nuestra labor de formar cristianos católicos santos.
  2. Hoy más que nunca se nos pide dar razón de nuestra esperanza (Cf. 1Pe 3,15), en un mundo en el que: Compartir, ser Honestos y ser Justos, se ha vuelto relativo a causa del egoísmo, la corrupción y la indiferencia ante los valores éticos y morales y las buenas costumbres que conducen a la sana convivencia de los ciudadanos en todas sus expresiones (Cf. Lc 3, 10-18). Sin embargo, este escenario no es ajeno al tiempo en el que Jesucristo, el Hijo del Padre, vino al mundo. Su nacimiento careció también del compartir fraterno de los habitantes de Belén, así como del sentido de honestidad y justicia que debía llevarles a atender y dar prioridad a una mujer embarazada. Aun así, el Mesías prometido nace con un propósito: cambiar nuestra historia, tener una historia con nosotros en la que, a pesar de nuestras debilidades, Él nos salva de la condenación eterna.
  3. El pueblo de Israel esperaba a un Mesías salvador que aplastara con su poder a todo aquel que se interpusiese en su historia, nadie esperaba a un Mesías niño, lleno de la humildad y sencillez que tanta falta nos hace para ser realmente buenos cristianos. Por ese motivo, se hace indispensable reflexionar sobre la cita bíblica elegida para este mensaje: «Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre» (Lc 2,12). Una señal es una expresión visible que encierra un mensaje, y esa señal de Dios para con los hombres ha sido su propio Hijo amado. ¿Quién se atrevería a confiarle su hijo a una humanidad tan distorsionada por el individualismo y el relativismo ético? Sólo Dios es capaz de hacerlo, porque así como ama a su Hijo, nos ama a nosotros, pues fuimos creados a imagen y semejanza suya (Cf. Gn 1, 27).
  4. El corto versículo que hemos elegido encierra un significado profundo, el ángel le anuncia a los pastores, es decir, a la humanidad, cómo reconocer al verdadero Mesías. En primer lugar, les indica que el Mesías no es un hombre grande y fuerte como Sansón, no, es un niño como David, porque en la Sagrada Escritura las mejores expresiones de fe y de salvación que el pueblo de Israel ha vivido, se encuentran en la figura de un niño: Isaac, Jacob, José, Moisés, Samuel, David, hasta el mismo Juan el Bautista en el vientre de su madre reconoce al Salvador. Ya lo dirá el mismo Jesús: «En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos» (Mt 18, 3). Jesús no sólo lo dijo, se encarnó y lo mostró con su nacimiento. Nos señala que es en la familia, en el hogar de Nazaret donde todo nace y resplandece, no existe otro lugar y otra forma mejor de venir al mundo que en un hogar. Es por ello que la Iglesia ha asumido desde siempre la protección de la familia en contra de todo aquello que atenta contra su existencia, identidad e integridad. ¿Cómo podrá continuar la humanidad si la familia se distorsiona? Es como pretender reemplazar de una vez por toda el agua por otro líquido como el refresco, así como suena absurdo, de la misma forma el aborto, el divorcio, y otras muchas expresiones que atentan contra la familia son mucho más absurdas y nos condenan a la extinción de nosotros mismos y de la Encarnación de Jesús en nuestras vidas.
  5. De la misma manera, dentro de lo absurdo, es igualmente necesario reflexionar nuestro quehacer como catequistas formadores de cristianos. No podemos seguir catequizando únicamente niños, ignorando tanta indiferencia por parte de los adultos y que afecta la formación de los pequeños y jóvenes, deteriorando poco a poco la institución que desde el principio de la creación Dios ha conservado, aún a pesar del pecado: “la familia”. Se hace cada vez más necesaria la catequesis de adultos y de familia, no sólo cumpliendo con pequeñas charlas introductorias a la catequesis. Debemos ir más allá, «remar mar adentro» (Cf. Lc 5,4), hacia las aguas profundas que ponen en peligro los hogares de nuestra sociedad. Qué hermoso es poder celebrar la alegría de santificar tantas parejas en situación irregular por falta de una fe sólida. Hermanos catequistas, somos ustedes y yo quiénes estamos más cerca que nadie de la familia, y por ende, tenemos la responsabilidad como Iglesia de acercarles, incluirlos, y brindarles fe, la fe verdadera, la que une y da fortaleza para salir victorioso de las dificultades.
  6. Otra de las señales que nos da el Evangelio para reconocer al Mesías, es que lo verán «envuelto en pañales», la Virgen María y San José fueron quienes cubrieron su cuerpo, “un Dios encarnado en nuestra débil carne humana”, no cuesta mucho imaginarlo, todos sabemos lo frágil que es un niño, especialmente ante las inclemencias del frío. Lo envolvieron para protegerlo, cuidarlo, darle calor. No podemos hacer menos hermanos, estamos llamados a proteger la inocencia y la fragilidad de los más pequeños y débiles de nuestra sociedad, que pasan frío, hambre, que están cautivos incluso de manera injusta, que están enfermos, que necesitan que alguien también los envuelva con su amor. No podemos seguir pensando que somos catequistas simplemente porque enseñamos la fe en un salón, no existe idea más errada que esta. Catequista es aquel que es modelo de santidad para otros, es quien enseña con su vida cómo es ser otro Jesús en la tierra. Catequista es aquel que construye la paz, que siembra reconciliación, amor, perdón, que ora, que da pan a los hambrientos, que vive las obras de misericordia. Qué bien nos haría a todos poder hacer este examen de conciencia antes de entrar a dar catequesis en nuestros ambientes de enseñanza.
  7. Por último, el ángel específica el sitio exacto donde está, los pastores no se van a perder como los Reyes Magos, pues el sitio lo conocen muy bien, lo encontrarán «recostado en un pesebre», ese Niño salvador está al alcance de ellos, en medio de ellos, en una pesebrera, no había lugar para Él y sus padres entre los habitantes de Belén, Jesús tuvo que nacer en una pesebrera, y desde allí nos ha enseñado que nace en el lugar más humilde y sencillo, limpio de tanto materialismo y comodidad que estorba y nos hace desviarnos de lo verdaderamente importante: el nacimiento del Salvador. Hoy aún muchos niños no encuentran verdaderamente dónde nacer, luchan por sus vidas ante tantas situaciones difíciles que vivimos en nuestra sociedad, especialmente en nuestros hospitales y sistemas de salud.
  8. Pero también hoy, se hace necesario que nuestras parroquias y nuestras vidas comiencen a ser un pesebre, viviendo limpios de todo aquello que estorba en nuestro servicio, y dedicándonos a lo verdaderamente importante: la atención de todos aquellos que hoy necesitan esperanza, no de palabra, sino de hechos. De nada sirve tanta metodología para dar catequesis si los hogares de quiénes están formándose como cristianos se destruyen a cada segundo. De nada sirve reglas para parecernos estrictos y que tomamos en serio la catequesis como si fuera una sistema escolar, si nos olvidamos de los grandes sufrimientos que acechan a los hogares de nuestros catequizandos. Por favor, les ruego, dejemos de ver la catequesis como una escuela, dejemos de vernos como directores o profesores, y comencemos a ser modelos de santidad y de vida cristiana. Jesús siendo Dios se hizo niño para enseñarnos que no existe mayor poder y autoridad que el amor. Así como lo dice el Santo Padre: “La Navidad, que ya está cerca, es la fiesta del encuentro entre Dios y el ser humano” (P.P Francisco, 2013). Dejémonos entonces encontrar por su amor.
  9. Hoy más que nunca, elevo mi oración por cada catequista, especialmente nuestros catequistas venezolanos, para que seamos capaces de vivir una historia con Aquél que creó la historia, pues el hecho de encarnarse en nuestra humanidad, en la ternura y fragilidad de un niño, nos señala que su deseo es tener una historia de amor y de paz contigo y conmigo. Oro por tantos catequistas y catequizandos que han salido del país, a su debido momento volverán, pero mientras tanto, donde quiera que estén, no olviden que allí también Dios está escribiendo su historia con ustedes. El mismo Santo Padre nos da palabras de esperanza como la de hoy en su especial bendición Urbi et Orbi: “Que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país, ayudando a los sectores más débiles de la población” (P.P Francisco, 2018).
Con mi bendición fraterna e invitándoles cada día a fortalecer nuestro servicio tan hermoso que día a día Dios nos da la oportunidad de prestarlo sin merecerlo, les deseo una:

¡FELIZ NAVIDAD 2018 Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2019 MIS HERMANOS CATEQUISTAS!!!


Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
Su hermano y servidor

Catequistas Delegados Vicariales de Catequesis


SAN CRISTÓBAL, 25 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2018. FIESTA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR.

domingo, 24 de diciembre de 2017

MENSAJE DE NAVIDAD 2017 JESÚS SÓLO QUIERE ESTAR EN NUESTROS BRAZOS PARA QUE LE MOSTREMOS AL MUNDO LA GRANDEZA DEL VERDADERO AMOR



Resultado de imagen para nacimiento del niño jesúsDiócesis de San Cristóbal
Vicaría de Pastoral
SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS
VENEZUELA

MENSAJE DE NAVIDAD
JESÚS SÓLO QUIERE ESTAR EN NUESTROS BRAZOS PARA QUE LE MOSTREMOS AL MUNDO LA GRANDEZA DEL VERDADERO AMOR

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

«Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor» (Lc 2,9).

  1. Deseo extender mi saludo de fe y esperanza para todos mis hermanos catequistas dispersos a lo largo y ancho de nuestra amada Diócesis de San Cristóbal, elevando una oración a Dios, nuestro Padre celestial para que cada día podamos ser comunidad de paz y amor, pues nuestro mayor anhelo es la comunión la cual es el corazón de la toda la Iglesia. Ciertamente hemos vivido en la actualidad diversas situaciones que atentan contra la comunión de eclesial, contra nuestra propia fe, buscando fracturar y corromper la esperanza de sus miembros; se hace necesario, no sólo reflexionar, sino, a su vez, comprometernos a actuar, llevando los mismos sentimientos de Cristo (Cf. Flp 2,5) a nuestras vidas cristianas y a todo aquél que lo necesite, cumpliendo así con la misión encomendada: hacer presente el Reino de Dios en la Tierra (Cf. Lc 9,2).
  2. Llegado el día tan esperado por todos, luego de una preparación espiritual a través de la escucha asidua de la Palabra de Dios, la corona de Adviento, la confesión y comunión, las novenas de aguinaldo, la canastilla al niño Dios, y otras tradiciones de nuestra piedad popular, debemos interiorizar si estamos suficientemente preparados para recibir en nuestros corazones al autor de la vida. Pues, el nacimiento de Jesús no es un destapar un niño simbólico en un pesebre. Va mucho más allá, significa dejarme seducir por la ternura de un Dios que se hace infante para estar con nosotros.
  3. Hemos de dejarnos sorprender por el gran poder de Dios, que no quiere hacer alarde de su condición Divina, sino que quiere hacerse como nosotros para vivir y acompañarnos en todo momento sin importar las dificultades. Es el Rey que se hace niño para estrecharnos en su infinito amor. Qué hermoso sería el mundo si nos dejáramos tocar por este mensaje, pues a la final, todo es amor, amor de Dios para nosotros.
  4. Quiero destacar de la primera lectura del día de hoy del profeta Isaías (9, 1-3.5-6) esa profecía tan hermosa en la que el profeta señala que: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció” (Is 9,1). Hemos caminado por un año de sombras y tinieblas que nos han afectado en todos los sentidos, nuestras parroquias en muchas ocasiones han tenido que padecer la desesperanza de quienes, estando al servicio de ella, han caído junto a los demás en la división, el odio o el resentimiento, inclusive la desesperación, colocando en duda el gran poder de Dios, abandonando muchas veces la oración, y dejando de iluminar a aquellos que necesitan creer y que sólo lo pueden hacer si ustedes y yo nos mantenemos como testigos de la luz (Cf. Jn 1, 6-8).
  5. Por este y muchos otros motivos, celebramos cada año la navidad, para recordarnos especialmente a nosotros los cristianos que somos testigos de la luz, somos esos nuevos pastorcitos que cada año nos acercamos a ese Belén que debe ser nuestras comunidades eclesiales y parroquias, con el fin de adorar a aquel que es la luz que nunca se apaga ni se opaca, ni por la oscuridad del pecado, ni siquiera por nuestra incredulidad (Cf. Lc 2, 8-17). Ojalá entendamos que Jesús, el Hijo de Dios, no deja de nacer, mientras exista un cristiano que crea en Él, o existan hombres y mujeres que necesiten de su nacimiento en sus vidas. Nuestro salvador tiene por nombre “príncipe de la paz”, sin límites, pues su amor desea hacerse presente en toda la humanidad. Por ello reflexiono lo siguiente: si ese es el deseo de Dios, no habrá nadie que pueda detener esta profecía de amor, simplemente imploremos a Dios nuestro Padre, que su reino se haga desde ya presente en medio de nosotros.
  6. Ahora bien, ¿cómo hacer presente el Reino de Dios? No se trata de que Jesús venga y lo imponga, es necesario que nosotros, sus testigos, lo ayudemos a instaurar, como dice el salmo 95: Cantando una nueva canción, una llena de esperanza entre tantos lamentos; proclamando su amor y maravillas, en medio de tantas dudas, miedos e incertidumbres; haciendo retumbar de alegría a nuestra región a pesar de tantas tristezas; y regocijándonos porque, si grandes son nuestras dificultades ahora, entonces imagínense lo inmensas que van a ser nuestras alegrías cuando Jesucristo venga nuevamente en Gloria y majestad. Por eso, para que el mundo crea, tenga esperanza y jamás se rinda ante la tentación y el pecado, hemos de ser nosotros quienes, desde nuestra experiencia viva con Cristo, les mostremos la Luz que consume la miseria y el mal en nuestras vidas, y nos llena de su gozo.
  7. Sin embargo, es necesario prestar mucha atención a la carta que el apóstol Pablo dirige al querido hermano Tito (2, 11-14), pues en ella nos exhorta a renunciar a la irreligiosidad, es decir, a llevar una vida en la que mostramos al mundo que somos verdaderos cristianos, pues mostramos a todos la superficialidad que aleja a otros de la luz y la salvación; y a los deseos mundanos, de los cuales nos hemos dejado seducir, cayendo en tantas injusticias que solo terminan por fracturar y tergiversar nuestra fe, los valores y buenas costumbres, mostrando la miseria en la que es capaz de caer el hombre cuando se olvida de Dios, miseria traducida en odio, violencia, corrupción de todo tipo, contrabando, y toda una cadena de horrores que desembocan en el egoísmo, la avaricia y el olvido de que somos hermanos venezolanos, hijos de Dios por encima de cualquier otro tipo de distinción, miembros de una sola familia, y llamados a vivir de manera justa y fiel a Dios.  
  8. Es por ello que, en esta noche buena, Santa e irreprochable por el Amor de Cristo que lo supera todo, el Evangelio (Lc 2, 1-14) nos recuerda que esa luz que es el mismo Jesucristo, quién nos envuelve para quitarnos el frío del miedo y la desesperanza que nos ha entumecido, para recuperar nuestra fuerza que nace de la fe y del amor de Dios, y para proclamar al mundo que el Hijo Santo de Dios sí existe y nace en cada hombre y mujer que es capaz de renunciar de una vez por todas a todo lo que no es paz. Basta ya de negarnos a nosotros mismos ser posada (morada) donde Jesús quiere nacer. Basta ya de negarle a otros el conocer a Jesús. Hemos sido elegidos por Dios para ser catequistas, y un catequista es testigo de la luz, un catequista no está solo, debe recordar que somos muchísimos los que existimos en el mundo y oramos los unos por los otros, para que ninguno decaiga, para que nadie olvide su verdadera misión, que no es enseñar a memorizar unas oraciones repetidas para poder acceder a un sacramento, sino que, su verdadera misión es mostrarle a los demás que conocer a Jesús es lo más sublime y lo más importante, pues su luz nos ayuda a caminar por cañadas oscuras, y vencer las dificultades (Cf. Sal 22).
  9. Nuestro Pastor y Guía Monseñor Mario Moronta, nos recuerda en su mensaje de navidad que, debemos celebrar este tiempo como la fiesta del amor, el amor hecho obra, caridad, solidaridad entre los hermanos, recordando que no es necesario tener mucho para compartir, lo necesario es tener fe para dar, pues Jesús nos enseña que hay más alegría en dar que en recibir (Cf. Hch 20, 35). Debemos ser “una Iglesia en salida, pobre para los pobres, una Iglesia que hace presente la realidad del Dios-con-nosotros… reafirmando con María, con José, que somos también discípulos de Jesucristo”.
  10. Mis amados hermanos, como quisiera seguir meditando con ustedes tan hermosos misterios, sin embargo, siempre quedaríamos cortos al significado que verdaderamente poseen. No me queda de otra sino recordarles que ser cristiano es: recibir la Palabra de Dios en nuestras vidas, hacerla realidad en el servicio, y tener presente que el mejor servicio que estamos llamados a ofrecer es mostrar a los demás a Cristo, luz y salvación para todo hombre, quien no acerca a otros a Jesús, no está sirviendo verdaderamente a su Rey. Este nuevo año que se avecina debe ser para asumir el reto de ser catequistas de verdad por encima de toda dificultad.
  11. Por último, deseo que hoy te convenzas que el milagro que la catequesis necesita para mejorar su tarea evangelizadora está tanto en tus manos como en las mías, Jesús confía en nosotros, confía tanto, que se arriesgó a hacerse niño para que seamos nosotros quiénes le mostremos y le presentemos al mundo a Aquél que está dispuesto a llenarnos del verdadero amor y paz. Apreciados catequistas del Táchira, la tarea es dura, pero no imposible, la navidad nos recuerda que para Dios nada es imposible (Cf. Lc 1, 37). Hagamos presente el milagro que Dios ha hecho en nuestras vidas: elegirnos para ser cristianos-discípulos-misioneros.
Con mi bendición fervorosa y exhortándoles a reforzar nuestro servicio tan hermoso que día a día Dios desea que vivamos, les deseo una:

¡FELIZ NAVIDAD 2017 Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2018 MIS HERMANOS CATEQUISTAS!!!


Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
Su hermano y servidor

Catequistas Delegados Vicariales de Catequesis


SAN CRISTÓBAL, 25 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2017. FIESTA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR.


lunes, 21 de agosto de 2017

FIESTA DE SAN PÍO X PATRONO DEL CATEQUISTA MENSAJE DEL DÍA DEL CATEQUISTA 2017 LA COMUNIÓN ES EL CORAZÓN Y EL TESORO DE LA IGLESIA


FIESTA DE SAN PÍO X
PATRONO DEL CATEQUISTA
A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
MENSAJE DEL DÍA DEL CATEQUISTA
EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

«La Comunión es el corazón y el tesoro de la Iglesia»

1. Un saludo de paz y bien, cargado de fe y esperanza para todos mis hermanos catequistas, portadores y herederos de la misión de transmitir la fe a aquellos que anhelan y necesitan conocer a Jesús, nuestro Salvador. En el día de hoy, la Iglesia hace memoria de nuestro patrono el Papa San Pío X (1903), quien abrió las puertas a una renovación de la catequesis en la vida de la Iglesia. 

2. Como de costumbre, cada 21 de agosto conmemoramos con gozo el Día del Catequista y, aprovechamos la oportunidad para meditar a la luz de la riqueza de los escritos de San Pío X, del Santo Evangelio y del Magisterio de la Iglesia, nuestro servicio como “DISCÍPULOS MISIONEROS” en nuestras comunidades eclesiales. 

3. Muchos recuerdan a nuestro Patrono San Pío X, como el Papa que permitió la comunión a los niños. Pero no tenemos presente que también, por medio de la encíclica “Acerbo nimis” planteó una catequesis dirigida hacia los adultos, dictando reglas detalladas para que se llevara a cabo. El Santo Padre exhortó a la Iglesia de ese momento, y en especial a los catequistas, a que la catequesis fuese una transmisión no reducida a lo memorístico e histórico, sino también expresada en una experiencia de fe. Es por ello que, las lecturas del día de hoy nos indican cómo esa experiencia de fe se encuentra de manera plena en la comunión (común - unión) del cristiano con sus hermanos, con Cristo y su Iglesia. 

4. Así, vemos en la primera lectura del libro de Jueces (2, 11-19) al pueblo de Israel empeñado en perder la comunión con Yahvé, fruto de la distorsión de la fe, causada por poner su corazón en otros intereses, muchos de ellos contrarios a la Alianza que sus padres habían hecho con Dios. Es así como el abandono del pueblo hacia Dios por la idolatría, trajo consigo la sumisión del pueblo por parte de sus enemigos. Sin embargo, Dios no les abandona, hace surgir jueces que les salvaran de sus enemigos “pues se conmovía ante los gemidos que proferían bajo el yugo de sus opresores” (Jc 2, 18), pero al morir el juez, volvían a su conducta extraviada. 

5. Esta experiencia del pueblo de Israel nos hace pensar en nosotros, catequistas, quiénes como los jueces, hemos sido elegidos por Dios para instruir a su pueblo y alejarlo del camino de la tentación, de la perdición y condenación, que solo trae llanto y desesperación, división y odios entre hermanos. Por eso, nuestra tarea no puede solo ser la de instruir, hemos sido elegidos por una experiencia de fe viva, por una relación íntima con Dios, la cual se supone que tenemos y los demás necesitan para creer en Él. Eso no nos exime de caer en el miedo del profeta Elías (Cf. 1Rey 19,11-13), en las tristezas de Pablo (Cf. Rm 9,1-5) o en las dudas de Pedro (Cf. Mt 14,22-33), pero sí nos permite elegirle por encima de todo, confiar y arriesgarnos con ÉL. 

6. En el Evangelio de hoy, según San Mateo (19, 16-22), Jesús es interceptado por un joven rico, un joven extraordinario, no por sus riquezas materiales, sino porque reconoce a Jesús como el maestro bueno, además, cumple fielmente los mandamientos de la ley de Dios, algo que puede cuestionar fácilmente nuestras vidas, ¿cuántos de nosotros cumplimos los mandamientos de esta manera? Este joven estaba tan cerca de la vida eterna que ofrece nuestro Padre celestial a los que le aman, sólo una cosa le faltaba: “ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme” (19,21). 

7. Tristemente este joven tenía su corazón en los tesoros de este mundo (riquezas materiales que no estaba preparado para abandonar), por ello, se retiró triste, porque jamás pensó que para ser perfecto y alcanzar la vida eterna, debía cambiar sus posesiones para poder seguir a Jesús. Poner por encima de todo las riquezas de este mundo, nos aíslan y nos llevan a darle la espalda a Dios, a nuestros hermanos, y nos conducen por un camino egoísta cada vez más lejano de la vida eterna. No podemos concebir una Iglesia individualista, donde cada catequista quiere hacer de la catequesis un modelo de enseñanza personal, apartado de sus hermanos. El corazón del catequista debe tener por tesoro a sus hermanos catequistas; el corazón del catequista debe tener a Jesús como centro y riqueza inagotable. Así, el corazón del catequista no tendrá límites para amar y dar la vida por sus hermanos (Cf. Jn 15,13). 

8. Así mismo, nuestro Patrono San Pío X nos advertía de una realidad que el mundo padece a cada momento: “Nuestro mundo sufre un mal: la lejanía de Dios. Los hombres se han alejado de Dios, han prescindido de Él en el ordenamiento político y social. Todo lo demás son claras consecuencias de esa postura” (De la Carta Encíclica E Supremi Apostolatus). Esa lejanía de Dios es nuestra responsabilidad atender, nuestra tarea diaria, tenemos la misión de atraer a los hombres a Dios, no podemos esperar que otros lo hagan, Cristo y su Iglesia nos lo ha confiado, por eso debemos decirle basta a tantas deserciones en nuestra Iglesia, causadas por una catequesis meramente intelectualizada que busca como fin la recepción del sacramento y olvida el seguimiento de Jesús. Es por ello que, después de tantas primeras comuniones y confirmaciones masivas, nuestros muchachos desaparecen de la Iglesia, y nuestros adultos no se ven motivados a acercarse a Ella. 

9. Hoy pedimos por intercesión de nuestro patrono, que nosotros catequistas, ayudemos a reconciliar al mundo con Dios. Que estemos para sembrar la paz y el amor de Cristo, y no los intereses paganos de tantas ideologías que hoy llevan a muchos catequistas a enfrentarse con otros hermanos como si nunca hubieran conocido el amor de Cristo que nos apremia (Cf. 2Cor 5,14). Tengamos pues un verdadero corazón de catequistas, cuyo tesoro es Cristo, su Evangelio y la vivencia del amor en la comunión como hermanos; que nada nos divida, que nada nos separe, y que todo nos fortalezca para que el día en que Dios nos llame, podamos disfrutar con satisfacción de esa tierra que mana leche de justicia y miel de paz. Que San Pío X interceda ante el Señor para que seamos todos: catequistas con una personal e íntima relación con Cristo, fundamento de nuestras vidas. 

10. Colocamos nuestro servicio bajo la protección amorosa de nuestra Madre Santísima, María del Táchira, Nuestra Señora de la Consolación, y de nuestro Santo Cristo del Rostro Sereno para que nos bendiga y nos guarde siempre, les deseamos un feliz día del Catequista: los delegados vicariales del secretariado diocesano de catequesis y su director, recordándoles que lo esencial de la catequesis y la fe se trata de aprender lo que Jesús nos enseñó para vivir como Jesús vivió; no basta saber más, hay que vivir más y así nuestro testimonio será ese amor que renueva todo, Dios les bendiga. Los Delegados Vicariales
Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
Su hermano y compañero en el ministerio catequético.
«No escatimaré ni cuidado, ni trabajo, ni ardientes plegarias por la salvación de las almas. Mi esperanza está en Cristo». San Pío X

miércoles, 1 de marzo de 2017

MENSAJE DE CUARESMA 2017 - ¡…Renuévame por dentro con espíritu firme! (Sal 50, 12)







Diócesis de San Cristóbal
Vicaría de Pastoral
SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS
VENEZUELA

MENSAJE DE CUARESMA 2017
SIN UNA VIDA ESPIRITUAL PERDEMOS NUESTRO SENTIDO

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
EL EVANGELIO DE JESUS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTOBAL

¡Renuévame por dentro con espíritu firme! (Sal 50, 12)

1.      Un saludo lleno de paz, bondad y reconciliación para todos ustedes mis hermanos catequistas, que con tanto cariño se esfuerzan para vivir interiormente la fe y luego transmitirla a quienes anhelan ser como Jesús. Una vez más, el Dios de la misericordia nos permite volver nuestra mirada hacia Él en este tiempo de cuaresma que hoy retomamos a través de su Iglesia. Nos invita a vivir el perdón y la reconciliación, para llegar a la Pascua con el anhelo de servirle como Discípulos Misioneros (Cf. EG 14), haciendo presente su Reino en nuestras comunidades eclesiales.
2.      Junto a las lecturas de la Palabra de Dios, somos invitados nuevamente a meditar en nuestras vidas esa relación de amor en la que Dios, infinitamente enamorado de su humanidad, nos prolonga su misericordia de día en día hasta la eternidad (Jer 31, 3). Nuestros templos volverán a recibir a tantos hijos pródigos que se han alejado del Padre y, mi reflexión, va para todos nosotros sus hermanos mayores, quienes debemos recibirles no con mentalidad de obrero, como lo hizo el hermano mayor de la parábola del hijo pródigo, pues su actitud solo demostró una justicia laboral, dejando de lado su vínculo con su hermano perdido. No aceptó a su hermano porque no había trabajado o vivido como él en la viña de su padre; sin embargo, el hermano mayor, se dedicó tanto al trabajo con los obreros, que se olvidó de compartir con su padre, aun estando en la misma casa. No le produce alegría el regreso de su hermano menor, y esto debe ser motivo de introversión para nosotros, quienes estamos llamados a recibir a aquel que viene desde las periferias del mundo, y mostrarle el rostro misericordioso del Padre, la vivencia y experiencia de aquel que es AMOR y que estamos llamados a imitar en todo momento (Cf. Lc 15, 11-32).
3.      Mahatma Gandhi, dijo una vez: “la persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero”. Para poder entonces reconciliar al mundo con Dios, debemos darle ejemplo de reconciliación. Por este motivo, meditemos sobre la reconciliación en nuestro camino de conversión. Pensemos que, para reconciliarnos con Dios, debemos vivir un proceso cuaresmal, que tenga presente en primer lugar: la reconciliación personal, en segundo lugar: la reconciliación comunitaria y, por último, en la cima de este camino: la reconciliación con Dios. No podemos seguir saltando peldaños, privándonos de una verdadera relación con Jesucristo y su Padre en el Espíritu Santo. Por eso, es mejor, que empecemos a interiorizar este mensaje.
4.      Reconciliación: esta palabra, que viene del hebreo kaphar (כָּפַר), entre sus traducciones, nos indica: convertirse, cambiar de sentimientos. Ciertamente los seres humanos estamos llamados a una fe madura llena de sabiduría que nos sostenga en una plena conversión (Cf. 1Cor 2, 6); sin embargo, para que esto inicie, debemos dejarnos guiar por los sentimientos de Cristo (Cf. Flp 2,5), los cuales nos permitirán desplazar aquellas emociones que perturban la paz y concordia de nuestra vida espiritual. ¿Cómo adquirir estos sentimientos? Una reconciliación personal es necesaria en nuestras vidas.
5.      Reconciliación Personal: el apóstol de los gentiles (San Pablo), no alcanzó la conversión de su vida por tener su mirada en Jesús; todo lo contrario, estaba en guerra con todos aquellos que, siendo judíos, ahora se convertían en cristianos. Por eso emprende su rumbo a Damasco, con el fin de sepultar la Iglesia de Cristo (Cf. Hch 9). Pero qué golpe se lleva Pablo al ser sorprendido por el mismo Jesucristo, quien interpela su vida tan perfecta con la siguiente expresión: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch 9, 4). Su radicalismo e idealismo se desmorona en segundos ante la presencia real del Rey de Reyes, la verdadera fe por primera vez le es transmitida de manera íntegra por quien dio su vida por nosotros. Fue un golpe al espíritu de Pablo, fue el inicio de una reconciliación personal con sus sentimientos, su vida, su pensar, para darse cuenta que anduvo ciego para Dios y vidente para su mundo, el mundo de la ley.
6.      Pablo, como muchos de nosotros, heredamos de Adán la visión maliciosa y limitada por el pecado: “y se les abrieron los ojos” (Gn 3, 7). Tuvo que quedar ciego para poder revisarse interiormente, para cuestionar su persecución. Todos perseguimos a alguien a través del otro, pero no hemos identificado que ese alguien es Jesucristo. No hemos abierto los ojos a la misericordia de Dios. Es necesario el ayuno, la oración y la limosna, sin prescindir de ninguna, para abrir los ojos y darnos cuenta a quien perseguimos, reconciliarnos con nosotros mismos y poder ser instrumentos reales de paz.
7.      Reconciliación Comunitaria: quien se ha reconciliado consigo mismo, está preparado para tocar la vida del otro sin lastimarla. Está preparado para tratarle como hermano y orientarle en el seguimiento de Jesús. Debemos preguntarnos quiénes son nuestros hermanos, y en especial, los pródigos, pues a ellos debemos buscarles y tratarles como nuestro Padre lo desea: con amor y misericordia. Pensemos en nuestros hogares, nuestra comunidad, nuestros hermanos catequistas y catequizandos.
8.      Es tan difícil de creer que tengamos catequistas tan duros de corazón que siguen siendo indiferentes a la comunión de la Iglesia, que preparan lejos de su parroquia a catequizandos por lucro o por falso compromiso aislados de su parroquia y de sus hermanos catequistas. Pero más increíble aún, es que nos creemos cristianos, cuando muchos, sin serlo, actúan mejor que nosotros imitando a Jesús. Razón tiene el santo Padre al condenar el escándalo que generamos los cristianos con una doble vida, vamos a Misa, pertenecen a movimientos o grupos católicos, somos catequistas, pero no vivimos de acuerdo al Evangelio de Jesús, y este escándalo destruye nuestra sociedad, nuestra Iglesia, nuestra reconciliación. La Madre Teresa de Calcuta nos invita a preguntarnos: si se nos pasa el tiempo juzgando al otro, “¿cuándo vamos a tener tiempo para –reconciliarnos con él–, para amarle?”.
9.      Reconciliación con Dios: el Santo Padre Francisco, en su homilía del 10 de febrero del presente año, el cual les invito a leer, nos habla refiriéndose al pasaje del libro del Génesis sobre la tentación, dándonos un gran consejo para vencerla, no escondernos de Dios, si te escondes, si te vas solo a la batalla sin Él, vas a perder, «en la tentación no se dialoga, se reza: “Ayuda, Señor, soy débil, no quiero esconderme de ti”». La cuaresma nos permite revisar el estado de nuestra relación con Dios, y cambiarlo, mejorarlo, retomar ese trato íntimo y espiritual. No puede existir vida cristiana sin espiritualidad. Necesitamos enamorarnos de Dios, pues con ello, no volveremos a lastimarnos o lastimar a otros.
10.   Llevamos la cruz en nuestro rostro: por el bautismo cuando nos signaron como hijos adoptivos de Dios, por la confirmación cuando nos ungieron en la frente como testigos de su amor, por la ceniza como arrepentimiento y conversión, pero nos falta llevarla en nuestras vidas como enamorados que realmente deseamos imitarle en su amor. El Papa Francisco en su mensaje cuaresmal nos ha invitado a redescubrir que el otro es un don de Dios que no puedo dejar de lado en mi camino de salvación. ¿Quieres que Dios te ame? Ama, ¿quieres que Dios te perdone? Perdona, ¿quieres que Dios te acompañe? Acompaña. No hay nada que hagas por el otro en sumo bien, que Dios no haga por ti.  Ojalá, nos mueva el amor a Dios y no nuestros intereses, pues donde hay amor y paz, es porque hay un cristiano que imita a Jesús. Pero, donde hay guerra y división, seguramente habrá un cristiano que aún no ha experimentado la reconciliación. Como decía San Francisco de Asís: “pecamos en común, nos santificamos en común y nos salvamos en común”. Con el gran aprecio que les tengo a ustedes, mis hermanos catequistas, les brindo mi humilde bendición, esperando que ustedes también me bendigan desde donde están con sus oraciones. Que Dios les bendiga a todos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.
QUE DIOS NOS CONCEDA A TODOS UNA CUARESMA Y UNA SEMANA SANTA LLENA DE RECONCILIACIÓN Y ABUNDANTE CONVERSIÓN PARA ALCANZAR LA SANTIDAD Y HACER BRILLAR NUESTRA IGLESIA.
¡FELICES PASCUAS!
Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
 Su hermano

Delegados de catequesis de la diócesis
Sus Servidores 


SAN CRISTOBAL, 1 DE MARZO DEL AÑO 2017. INICIO DE LA CUARESMA