miércoles, 17 de febrero de 2021

MENSAJE DE CUARESMA 2021 - «Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación». (2Co 6, 2)

 

DIÓCESIS DE SAN CRISTÓBAL

VICARÍA DE PASTORAL

SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS

VENEZUELA

 

MENSAJE DE CUARESMA 2021

LA CONVERSIÓN ES UNA META HECHA ACTITUD

 

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS

EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

 

«Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación». (2Co 6, 2)

 

1. Que la paz de Cristo sobreabunde infinitamente en todos nosotros. Hoy iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma, y con él, un camino de reflexión, arrepentimiento y conversión, en el cual, deseo invitar a la gran familia de catequistas de nuestra Iglesia en Comunión, la Diócesis de San Cristóbal, para que experimentemos la Gracia multiforme de Dios, en nuestras vidas, y a partir de allí, en la vida de tantos que confían firmemente en nuestra tarea evangelizadora a través de la catequesis. Pienso que, si supiéramos el don tan grande que hemos recibido de parte de Jesús, nuestra catequesis de testimonio de vida y nuestro servicio daría inmensos futos (Cf. Jn 4, 10).

 

LA FE ES CUESTIÓN DE ACTITUD

 

2. La Palabra de Dios que escucharemos en este día, nos invita a mejorar nuestra vida cristiana a partir de la actitud. En la primera Lectura del libro de Joel y el Salmo, la exhortación del Profeta es a adoptar una actitud de mortificación a través del ayuno, arrepintiéndose de sus pecados, saliendo de la comodidad de sus habitaciones, sofás, televisores, entre otros; llorando por los pecados cometidos; reuniéndonos para orar y tocar el corazón de Dios (Cf. Joel 2, 12-18; Sal 50, 3-6a. 12-14. 17). Su corazón es tan grande y misericordioso que basta un acto sincero de arrepentimiento para sanarnos.

 

3. El apóstol San Pablo, por su parte, nos invita en la segunda Lectura a ser intermediarios entre aquellos más alejados de la fe y Dios. Pero para ello, nosotros mismos estamos llamados a dar testimonio de entrega generosa, compromiso amoroso y fe total. Por eso el apóstol suplica a los cristianos de Corinto a dejarse reconciliar con Dios, con el fin de transformarse en verdaderos depósitos de la gracia de Dios y así realmente ser el cambio que necesita el mundo de hoy (Cf. Cor. 5, 20; 6, 2).

 

4. Más aún, el Evangelio de hoy nos alienta a practicar la justicia con actitud de amor y entrega a Dios quien lo ve todo y lo recompensará. Hacerlo con otras intenciones como, por ejemplo: que los demás me vean, sentirme bien, aparentar en una foto lo que se hace poco… nada de esto trae recompensa, pues la paga ya ha sido dada con la admiración de los demás. El verdadero premio es para aquellos que buscan honrar a Dios con sus vidas (Cf. Mateo, 6, 1-6. 16-18). Hoy asumimos con valentía nuevos retos, pero el más especial y antiguo de todos, el de convertirnos y creer en el Evangelio de Jesucristo, recordando que crees es vivir y vivir es un acto de fe.

 

UN COMPROMISO

5. Deseo recordarles también que, la Cuaresma sólo es importante porque nos lleva camino a la Pascua. Sin la vivencia de estos cuarenta días, la Resurrección de Cristo no tendrá el mismo significado en nuestras vidas. Así, esforcémonos cada día por enamorarnos de este estilo de vida del que el mundo necesita testimonio para creer, y ese testimonio somos nosotros. Quiero citarles unas hermosas palabras de San Juan Éudes, anhelando que toque sus almas y les inspire a ser verdaderos catequistas: «Yo no deseo sino amarte, Jesús. Tú eres el mayor de mis amigos, eres mi solo y único amigo, mi hermano, mi padre, mi esposo, mi cabeza. Tú eres todo para mí, y yo quiero serlo todo para ti».

 

6. Agradeciéndoles el inmenso amor a nuestra Santa Madre Iglesia, sus sacrificios por la salvación y santificación de nuestros catequizandos  y unidos en oración por todos los que más sufren esta situación de pandemia, especialmente por nuestros sacerdotes enfermos, y por la recuperación de nuestro Obispo Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, y por la nueva bendición de nuestro Obispo Auxiliar Monseñor Juan Alberto Ayala, les invito a dar siempre lo mejor, y descubrirán que Dios no se deja ganar en generosidad. Les brindo mi humilde bendición, esperando que ustedes también me bendigan desde todos los rincones de nuestra diócesis con sus oraciones. Que por intercesión de nuestro Santo Cristo de la Grita y por mediación de nuestra Señora de la Consolación, reciban la bendición: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

 

QUE DIOS NOS CONCEDA A TODOS UNA CUARESMA Y UNA SEMANA SANTA LLENA DE ACTITUDES QUE GENEREN UNA PASCUA VIVA Y EFICAZ EN NUESTRO PAÍS VENEZUELA.

¡FELICES PASCUAS!

 

Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez

 Su hermano

 

SAN CRISTÓBAL, 17 DE FEBRERO DEL AÑO 2021. INICIO DE LA CUARESMA

 

 


jueves, 24 de diciembre de 2020

MENSAJE DE NAVIDAD 2020 JESÚS TAMBIÉN NACE EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES DE LA HUMANIDAD

 

Diócesis de San Cristóbal


Vicaría de Pastoral

SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS

VENEZUELA

 

MENSAJE DE NAVIDAD 2020

JESÚS TAMBIÉN NACE EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES DE LA HUMANIDAD

 

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS

EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

 

“El ángel les dijo: «No teman les anuncio una buena noticia que lo será para todo el pueblo»”

(Lc 2, 10).

 

 

  1. Reciban un saludo de paz y bondad en esta noche buena, esta noche santa, noche donde el mundo hace dos mil años vio nacer al Salvador, al Hijo de Dios bendito, quien asumió nuestra naturaleza humana para devolverle la dignidad adquirida por la creación y perdida por el pecado original. Deseo que todos sientan el gozo de ser cristianos y la alegría del nacimiento de Jesús en sus vidas y en la vida de muchos, siendo parte de este acontecimiento.
  2. El mundo vive hoy grandes pruebas de fe, dificultades de todo tipo, pero especialmente hemos experimentado como un pequeño virus ha puesto al descubierto las grandes debilidades del hombre: el interés económico por encima de su salud y de la de los demás, indiferencia, irresponsabilidad, egoísmo, comodidad, entre otros aspectos que nos separan de la fraternidad y de Dios mismo. Hemos perdido a muchas personas en este año, muchos por no cuidarse, otros por descuido de quienes les contagiaron por su falta de conciencia ante esta pandemia; sin embargo, Dios nos sigue dando la oportunidad de enmendar la situación, anunciando la buena noticia de que Jesús nace, crece y vive en todo aquel que es capaz de salir de sí mismo para entregarse al servicio del otro (Cf. Hch 20, 35).
  3. Hoy más que nunca el mundo clama por los valores perdidos, hoy más que nunca el mundo necesita de una Iglesia despierta, activa, maestra, que guíe, oriente y ayude a quienes han perdido el horizonte. Nunca ha sido tan fácil vivir las obras de misericordia como ahora. Existe tanta pobreza y miseria, y como cristianos no podemos quedar indiferentes como los dos primeros personajes de la parábola del Buen Samaritano (Cf. Lc 10, 25-37). Tú puedes llevar al niño Dios a los demás creando el hábito de la caridad en ti y los tuyos, en nuestros catequizandos y sus representantes; propongamos que cada uno lleve en su bolso un trozo de pan, una arepa, un alimento para obsequiar a quien se encuentre en la calle sin alimento. Jesús nace en esta Navidad en las calles y necesita que tú y yo lo anunciemos.
  4. Hace dos mil años, los ángeles sólo buscaron a los pastores, pues era difícil entrar en aquellas posadas donde la gente se había olvidado de Dios en muchas maneras. La diferencia en la actualidad está en que cuando Jesús nació, no había catequistas, ahora sí los hay, y somos muchos, y podemos hacer nuestra tarea mucho más amplia que los ángeles, llegar a los rincones de cada comunidad y proclamar que Jesús nos puede salvar de nuestra propia autodestrucción, y recordarnos que somos el milagro de la creación. Cuando Dios nos creó, lo hizo para dejar una imagen suya en la creación, hoy más que nunca estamos llamados a darle total nitidez a esta imagen (Cf. Gn 1, 26-28).
  5. Hoy más que nunca les pido que se cuiden unos a otros, que respetemos las normas de bioseguridad, que oremos por todos, especialmente por todo el personal de salud que arriesga sus vidas de manera cristiana y heroica para salvar a otros, ellos han honrado su juramento de salvar vidas con la suya, y Dios les premiará grandemente su valioso sacrificio. El mundo también necesita nuestra oración, nuestra responsabilidad, y nuestro anuncio, no se cansen de anunciar a Jesucristo, Vivo y Resucitado, y que sigue naciendo en los corazones generosos y misericordiosos. El nacimiento de Jesús cambió al mundo, y tu testimonio de su nacimiento puede cambiar la vida de muchos. Monseñor Moronta nos invita a tener presente tres actitudes: “la ternura, como la de José que puso toda su atención en el cuidado del Niño Dios y lo hizo centro de su vida; la contemplación de los pastores y de los magos, con la que reconocieron al “Rey de Reyes” para darlo a conocer sin temores de ningún tipo; y la voz profética, de Ana y Simeón, con la cual anunciamos valientemente que “la Palabra se hizo Carne y puso su morada en medio de nosotros” (Jn 1,14)”. (Mensaje de Navidad 2020). Dichas actitudes nos llevan a iluminar a quienes viven en tinieblas y sombras de pecado y de muerte.

Con mi devota bendición y exhortándoles a reforzar nuestro servicio tan hermoso que día a día Dios desea que vivamos, les deseo una:

 

¡FELIZ NAVIDAD 2020 Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2021 MIS HERMANOS CATEQUISTAS!!!

 

 

Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez

 Su hermano y servidor

 

Catequistas Delegados Vicariales de Catequesis

 

 

SAN CRISTÓBAL, 25 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2020. FIESTA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR.

 

jueves, 20 de agosto de 2020

FIESTA DE SAN PÍO X MENSAJE DEL DÍA DEL CATEQUISTA 2020

 

21 de agosto

FIESTA DE SAN PÍO X

PATRONO DEL CATEQUISTA

 

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS

EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

 

MENSAJE DEL DÍA DEL CATEQUISTA 2020

«Los catequistas también tenemos la cura para el mal en el mundo»

 

1. Un saludo de paz y bien para todos mis hermanos catequistas de nuestra Iglesia local de San Cristóbal, no me canso de saludarles deseándoles paz y bien, porque esto es lo que estamos llamados a vivir, predicar y sembrar en el mundo para que el Reino de Dios reine en él. Qué alegría deseo que sintamos en este día y, cada día de nuestras vidas, al ser elegidos, no por nuestros méritos o capacidades, sino por la infinita misericordia de Dios que no se cansa ni se rinde de nosotros, y que confía en nuestras manos un gran tesoro: la extensión de su Reino a través del Evangelio, del Kerygma, de nuestro testimonio en el mundo.

2. Hoy celebramos el día de San Pío X, patrono de los catequistas, un santo que sigue siendo un desconocido para muchos, en medio de su loable testimonio y labor incansable por la catequesis en la historia, a quien le preocupaba profundamente la ignorancia y la poca experiencia de fe, no sólo de los niños, sino también de los adultos y ancianos. En su Encíclica Acerbo Nimis cuestionaba aquellas catequesis y discursos que sólo servían para halagar el oído, pero no movían las almas (Cf. n.10). Siempre viene a mi mente, entre sus escritos, las siguientes palabras: “El que conociendo el mal no lo combate, es cómplice”. Y justo de esto quiero invitarles a meditar hoy, porque los catequistas también somos parte de la cura para el mundo, cuando tomamos conciencia de nuestra gran responsabilidad con Jesucristo para salvar almas.

3. El pasado miércoles 19 de agosto, como todos los miércoles del año, el Santo Padre el Papa Francisco, se dedica a dar una catequesis para aquellos que participan en la Audiencia General. Dicha catequesis es publicada por muchos medios. Quizás los catequistas podríamos ser los primeros en estar atentos a tan valiosas enseñanzas. Y deseo hacer mención a esta en especial, porque nos catequiza sobre la pandemia que tanto flagelo le ha traído a la humanidad. Tal vez algunos estén cansados de escuchar o leer sobre el covid-19, pero esta no es la intención del Papa en su catequesis, ni la mía en este mensaje. La verdadera intención es reflexionar cómo el mundo se detuvo ante un pequeño virus que pone en peligro la existencia humana, pero no se ha detenido ante grandes virus sociales, morales y espirituales que destruyen paso a paso la dignidad humana como valor existencial para toda la humanidad.

El Santo Padre afirma que:

“es indispensable encontrar la cura para un virus pequeño pero terrible, que pone de rodillas a todo el mundo… [pero] tenemos que curar un gran virus, el de la injusticia social, de la desigualdad de oportunidades, de la marginación y de la falta de protección de los más débiles” (Catequesis, 19 agosto 2020).

4. El mal ha creado sus propios virus, que silenciosamente atacan a muchos desde diversos aspectos, incluso a nosotros mismos como cristianos nos puede atacar en un relativismo moral, acompañado de diversos síntomas: conformismo, comodidad, indiferencia. Es por ello que, conociendo el mal que sobreviene como virus en el testimonio de nuestra fe (catequesis, comunidad, parroquia…), no podemos seguir siendo cómplices, sino que tenemos la responsabilidad de llevar la cura a esta enfermedad en tantos que ven la catequesis como un requisito para recibir un sacramento, para un salir de eso, en fin, no lo ven como un enamorarse de Dios. El evangelista San Mateo, en este día, nos recuerda el mandamiento más importante, en resumidas palabras: “amar a Dios y al prójimo como a ti mismo” (Cf. Mt 22,34-40), y esta es la cura que como catequistas estamos llamados a dar a tantos que no le encuentran sentido a la fe. Amar mis queridos hermanos le da otro sentido a lo que somos y hacemos.

5. Nuestro Obispo Monseñor Mario Moronta siempre ha insistido incansablemente en que la mayor virtud, don y catecismo que puede tener la catequesis en nuestra Diócesis y nuestros catequistas es su propio testimonio, traducido en conocer, amar y actuar en el nombre del Señor. Mis hermanos, les hablo con el corazón cuando les digo que nos repitamos estas palabras y las coloquemos en práctica, porque en nuestras manos tenemos muchas almas que podemos ayudar a salvar o condenar… somos quienes tenemos la cura que es el mismo Cristo Jesús, Señor nuestro. Alguno dirá: “pero yo no puedo absolver los pecados, ¿cómo puedo llevar la cura?” les respondo: cuando ustedes y yo acercamos a los demás a Cristo, en la oración, en el conocimiento y amor por la Palabra, y especialmente a través de nuestros sacerdotes, nos convertimos en parte de esa cura. Piensa y medita hoy en los rostros y vidas de tantos que tienes en estos momentos en tus manos, y comprometámonos a salvarlos, porque salvándolos, estaremos salvando a la humanidad que necesita hombres y mujeres de bien, no más cómplices del mal.

6. Sigo creyendo que estamos viviendo un tiempo de Gracia, este es el tiempo que prueba nuestra fe y nuestro amor por Cristo y su Iglesia, no esperemos invitación, dispongámonos a servir desde el amor. Les invito a sacar lo mejor de nosotros en estos momentos que vivimos, brindando fortaleza humana y espiritual a los más débiles, siendo respetuosos y obedientes a la voz de nuestros pastores de mantener la cuarentena en nuestras parroquias, y reinventándonos en la catequesis, conociendo el nuevo Directorio para la Catequesis con el fin de cumplir la voluntad de Dios y nunca la nuestra, pues la nueva evangelización necesita desligarse del esquema escolar, superar la mentalidad sacramental y dejar atrás la instrumentalización pastoral, respetando y acompañando el ritmo con el que cada uno recorre su fe. El mundo hoy, necesita más de Cristo, la verdadera cura que sana tantas desigualdades.

7. Con mi bendición les recuerdo que ser servidores en la catequesis nos convierte en las personas más importantes dentro de la Iglesia, no de rango, sino de servicio. Les deseo un feliz día del catequista y de nuestro santo patrono, fortalezcamos nuestra oración por todos: por los que están en cuarentena, por los que están contagiados del Covid-19, por tantos médicos, enfermeros, personal de protección civil y bomberos, y todos aquellos que luchan por salvar vidas; oremos también por nuestros catequistas, sacerdotes, y por nuestro Obispo, quien como Pastor confía en el amor, servicio y testimonio todos nosotros en nuestra Iglesia, les bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

 

Los Delegados Vicariales

 

Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez

Director del Secretariado Diocesano de Catequesis

Su hermano y compañero en Cristo Jesús

martes, 25 de febrero de 2020

MENSAJE DE CUARESMA 2020 - «…y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes». (2Co 5, 20a)



DIÓCESIS DE SAN CRISTÓBAL
VICARÍA DE PASTORAL
SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS
VENEZUELA

MENSAJE DE CUARESMA 2020
TIEMPO PARA RETOMAR EL CAMINO DEL TESTIMONIO

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

«…y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes». (2Co 5, 20a)

1. Un saludo lleno de paz y bien para la gran familia de catequistas de nuestra Iglesia en Salida, llena de Gracia y Bendición en medio de las adversidades. Deseo que este tiempo de salida misionera esté acompañado por el testimonio de una fe viva y eficaz que proclame al mundo el mensaje del Kerygma, de la Buena Noticia de Jesús a todos los pueblos de nuestra región.
2. Nuestro amado Padre Dios, a través de su Iglesia, única, santa, católica y apostólica, nos brinda cada año un tiempo de conversión y purificación intensa, en el que se nos invita a realizar una profunda revisión de nuestra vida, nuestras actitudes y criterios a la hora de actuar y, en especial, una marcada penitencia interior que nos conduzca a fortalecer nuestra voluntad hacia una decisión firme de emprender un verdadero camino de renovación cristiana, en donde lo que se busca, es que estemos lo suficientemente preparados para la gran celebración de la Pascua.
3. Como dije en mi mensaje del año pasado, “qué bueno es estar en Cuaresma, porque es en este tiempo donde nos ejercitamos espiritualmente y sacamos lo mejor de nosotros en el servicio fraterno, sin máscaras ni ataduras, ojalá viviéramos la cuaresma (conversión) en todo momento” (Mensaje de Cuaresma 2019). Y porque es bueno este tiempo, es necesario que lo vivamos y le hagamos saber a todas las personas donde quiera que estemos, el bien que nos hace ser partícipes de este tiempo, especialmente con el ayuno, la oración y la limosna (Cf. Mt 6, 1-6. 16-18). En este sentido, les invito a que reflexionemos juntos, a la luz de la Palabra de Dios de este miércoles de ceniza, tres aspectos importantes que considero oportunos en estos tiempos en que vivimos, a saber: un llamado, un arrepentimiento y una exhortación.

UN LLAMADO
4. En la primera lectura de este día, el profeta Joel, nos presenta un texto de llamamiento a la penitencia, en el cuál espera que el pueblo entre en la dinámica del arrepentimiento a través del luto, ayunos, lágrimas, llanto, y mortificaciones. Este fue el estilo que la Iglesia adoptó en los siglos V y VI d.C, con la llamada penitencia canónica, la cual iniciaba con un rito penitencial para iniciar los cuarenta días de preparación y conversión hacia la Pascua. Este era un día muy importante para aquellos que se iniciaban en la penitencia cuaresmal antes de ser admitidos a la reconciliación el día de Jueves Santo. Este dato curioso nos lo confirma el
llamado Sacramentario Gelasiano del siglo VII, uno de los más antiguos libros litúrgicos de la tradición romana.
5. Este rito se sitúa el miércoles que precede al domingo primero de Cuaresma. Por eso será llamado «Miércoles de Ceniza». Ese día, después de haber oído en privado la confesión del penitente, el obispo, en un acto litúrgico solemne, impone las manos sobre la cabeza de los penitentes, les cubre de ceniza, les hace vestir de cilicio —una especie de vestimenta hecha con pelo de cabra— y les invita a emprender un camino de penitencia y de conversión. Al final de la celebración, los penitentes son expulsados de la Iglesia y entran a formar parte del grupo —el «orden de los penitentes»—. El rito de reconciliación tenía lugar el día jueves Santo.
6. Aunque este no es un tiempo de obligación penitencial, sino de convicción, hoy más que nunca sigue siendo un momento propicio para recordar que somos necesitados de conversión y que, dentro de esta dinámica es necesaria la reconciliación a través de la penitencia, con la cual demostramos nuestro sincero arrepentimiento en este Misterio de amor que Dios siente por nosotros. El Papa Francisco, en su mensaje de Cuaresma de este año —el cual les invito a leer—, nos llama a buscar el Kerygma, teniendo presente, que su aceptación es un dejarse salvar una y otra vez por el único Dios que arriesga todo por nosotros, pues somos su imagen y semejanza aquí en la tierra (Cf. Gn 1, 26-27). Así mismo, el Santo Padre nos dice que: “…este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso” (P. Francisco, Mensaje de Cuaresma 2020).

UN ARREPENTIMIENTO
7. Este tiempo cuaresmal que iniciamos, nos permitirá vivir cara a cara con el Señor crucificado y resucitado, parafraseando las palabras del Santo Padre, en el que nos descubrimos amados sin merecerlo, y nosotros aún sin amarle, o como decía el padre seráfico San Francisco de Asís: “el amor no es amado”, y no es amado porque el mundo no tiene modelos de enamorados de Cristo a quién imitar. Imagínense entonces por qué nuestros catequizandos salen de la catequesis en muchas ocasiones sin amor a Cristo. Hoy, junto al salmista podemos decir: “Misericordia, Señor, hemos pecado” (Sal 50), hemos pecado de desamor hacia Ti y a nuestro juramento de colaborar en la construcción del Reino de Dios.
8. Dejemos entonces que nuestra alma verdaderamente entre en contacto con el Señor, a través de su guía, inspiración, para poder prepararla digna y agradablemente a su presencia. Pongámonos en sintonía con Dios nuestro Padre, así como el hijo pródigo, arrepintiéndonos verdaderamente de nuestras fallas, levantándonos y colocándonos en camino hacia su encuentro, dispuestos a ser verdaderamente sus hijos y habitar en su casa como Él se lo merece. Vale la pena preguntarse: ¿de qué necesito arrepentirme para volver a la casa de nuestro Padre Dios?

UNA EXHORTACIÓN
9. Por último, la invitación es a comunicar nuestra vida en Cristo. La vida en Cristo se comparte; si eres cristiano, lo eres a tiempo completo, en la fe, la esperanza y la caridad hacia los más necesitados de la tierra. Las obras de misericordia son la verdadera expresión de una vida cristiana íntima con el Señor. Esta es la Salida Misionera de la cual nuestro Padre y Pastor Monseñor Mario Moronta nos ha invitado a vivir en este año de la Iglesia en Salida, invitándonos a “experimentar el amor de comunión, reafirmar nuestra conciencia del compromiso social y ser levadura de solidaridad y fraternidad, al estilo de los primeros cristianos que todo lo ponían en común y nadie pasaba necesidad de ningún tipo” (Moronta, Mensaje de Cuaresma 2020).
10. Sé que cada día vivimos tiempos más duros y difíciles, pero créanme que esto es bueno, este es el tiempo propicio para que ustedes y yo mostremos la fe de la que estamos hechos, cómo dirá el apóstol Santiago “muéstrame tu fe sin obras que yo te mostraré mis obras con fe” (Stg 2,18). El mundo saldrá de la oscuridad, si ustedes y yo salimos de ella primero y nos disponemos a vivir una vida verdaderamente cristiana, sin medias tintas ni tibiezas. Mis queridos hermanos catequistas, como dice San Pablo “ay de mí si no predico el evangelio” (1Cor 9, 16). ¿Qué estamos predicando? Porque esto no se trata de sacerdotes y religiosos, si los sacerdotes caemos es porque no hemos contado con laicos que nos cuiden. Cuiden sus sacerdotes, cuídenlos como su tesoro más precioso, porque el sacerdote es el único que hace presente a Cristo en la Eucaristía, a pesar de sus debilidades (Cf. Hb 5, 1-4), ¿tú qué haces? Oras por él por lo menos, ¿hablas con él? ¿O te dedicas a hablar de él?
11. Esto realmente se trata de todos, también de laicos, y en especial de catequistas, el más grande ejército que tiene la Iglesia en todos los rincones de la tierra. No seamos cristianos heridos, seamos más bien cristianos sanados por el amor de Cristo, dispuestos a ayudar a otros a sanar las heridas que le separan de la salvación y vida eterna.
12. Finalizados estos cuarenta días, todos ayudaremos a Jesús a cargar la cruz de los pecados del mundo, le acompañaremos en su pasión y muerte, y resucitaremos con Él a una vida nueva, esforcémonos porque todos los que estén a nuestro alcance, no sólo en nuestra comunidad, inclusive en nuestras redes sociales, se sientan motivados a acercarse al Señor Jesús, pues como decía San Francisco de Asís: “pecamos en común, nos santificamos en común y nos salvamos en común”. Con el gran amor de pastor que les tengo, y unido a nuestro Obispo Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, les invito a dar lo mejor, no sólo en esta cuaresma, sino en nuestro servicio, pues tengo la certeza de que los catequistas somos los centinelas de la fe de la Iglesia. Les brindo mi humilde bendición, esperando que ustedes también me bendigan desde todos los rincones de nuestra diócesis con sus oraciones. Que Dios les bendiga a todos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

QUE DIOS NOS CONCEDA A TODOS UNA CUARESMA Y UNA SEMANA SANTA LLENA DE CONVERSIÓN PARA QUE NUESTRA PASCUA SEA UNA VENEZUELA LLENA DE FE, ESPERANZA, JUSTICIA, AMOR Y PAZ.
¡FELICES PASCUAS!
Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
 Su hermano
SAN CRISTÓBAL, 26 DE FEBRERO DEL AÑO 2020. INICIO DE LA CUARESMA

miércoles, 25 de diciembre de 2019

MENSAJE DE NAVIDAD 2019 EL MISTERIO DE LA NAVIDAD ESTÁ EN VENCER LAS DIFICULTADES POR AMOR




Diócesis de San Cristóbal
Vicaría de Pastoral
SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS
VENEZUELA

MENSAJE DE NAVIDAD 2019
EL MISTERIO DE LA NAVIDAD ESTÁ EN VENCER LAS DIFICULTADES POR AMOR

A TODOS LOS CATEQUISTAS QUE ANUNCIAN AL PUEBLO SANTO DE DIOS
EL EVANGELIO DE JESÚS EN LA IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

«Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada» (Lc 2, 7)

1.       Hoy como cada año, los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús, el Hijo del Dios Altísimo, el “Dios-con-nosotros” no como el recuerdo de un acontecimiento que dividió la historia en dos, un antes y un después de Cristo, sino también, como el fruto de una preparación espiritual en la que deseamos que el Mesías nazca también en nuestras vidas, en ser humano, para que su paz reine en toda la faz de la tierra. Y, para que esto suceda, se hace muy necesario, cada vez más, que nosotros, catequistas-mensajeros de la Buena Nueva del Señor, profundicemos inagotablemente, este episodio ocurrido en Belén de Judá, y que le da sentido a nuestras vidas y servicio eclesial.
2.       Un acontecimiento que vence las dificultades.
En muchas ocasiones, el nacimiento de Jesús se ha visto como un acontecimiento tan bello y hermoso, que hemos dejado de lado todas las dificultades por las que atravesaron para que esto sucediera. Dichas adversidades son las que engalanan y embellecen todavía más la navidad, pues nos enseña que después de la tormenta siempre viene la calma, que después de la noche aparece la luz del día, y que las dificultades que vivimos a diario, no han estado nunca ajenas a la vida de Cristo, pues Él también las encarnó en su vida para estar unido a todos en todo, menos en el pecado (Cf. Hb 2,17.4,15).
3.       Hacer memoria de estas adversidades nos servirá para fortalecer nuestra fe, nuestro corazón, nuestra vida, nos recordará que la navidad es alegría y gozo porque Él viene a luchar por ti y por mí; nos invitará a formar parte de esa lucha contra el pecado que tanto daño le hace al mundo sin detenerse; nos dará la fuerza necesaria para demostrarle al mundo que nada ni nadie está por encima de Dios, y que sus victorias llenas de sangre, de pecado y maldad, son como una higuera que al no dar frutos, es maldecida y destinada a secarse (Cf. Mt 21, 18-19). Queridos hermanos catequistas, estamos en el equipo campeón, así que no se desesperen ni angustien ante las dificultades, porque Él viene a través de nosotros para salvarnos. Es por ello, que deseo reflexionar junto a ustedes unas breves pero significativas ideas sobre las dificultades que San José y la Virgen atravesaron camino a Belén.
4.       Dios jamás perjudica nuestras vidas, las fortalece.
Iniciemos con el anuncio del Ángel Gabriel a la Virgen (Cf. Lc 1, 26-38). Qué primera impresión la que nos da María, aparece en escena y le gana en fe al mismo Zacarías (Cf. Lc 1, 5-25), sólo pregunta cómo ha de suceder eso, pues aún no se ha unido a su esposo San José. El ángel comprende muy bien su preocupación y le hace ver que para Dios no hay imposibles que, así como ha concebido su prima Isabel, a pesar de su avanzada edad y estéril, así Dios también hará lo imposible con ella, el Espíritu Santo descenderá sobre ella y el poder del Altísimo la cubrirá con su sombra, de esa forma, en ningún momento será trastocada su pureza y virginidad (Cf. Lc 1,35). El ángel se preocupa por dejar esto muy claro, para que comprendamos que  Dios jamás toca nuestras vidas para desmejorarlas, todo lo contrario, Dios cuando nos da una prueba, es para mejorarnos, llevarnos al siguiente escalón que nos acerca junto a ÉL.
5.       La respuesta de la Virgen es mucho más que satisfactoria y ejemplar, su Sí ha sido histórico, aceptó el plan de Dios sin dudar de su Palabra, a pesar de todas las consecuencias que rodeaban a esta joven al aparecer embarazada delante de José su esposo, arriesgándose a ser acusada, ser condenada a morir apedreada según la ley de Moisés... estamos delante de una mujer de fe, que para Dios su respuesta siempre será afirmativa, pues es humilde, confía en Dios y se siente amada por ÉL. Qué ejemplo más grande tenemos para imitar ante tantos no que le damos al Plan de Dios en nuestras vidas, ante tantas excusas que nos alejan de la vivencia de la fe. Qué irónico, parece que a muchos les da temor lo que Dios pueda hacer en sus vidas al sacarlos de su comodidad, conformismo e indiferencia, mientras que no nos da temor lo que el mundo hace con nosotros. María es el modelo que nos enseña que quien se entrega a Dios, Dios también se entrega a él. Dice el Santo Padre en su Exhortación «Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos» (Cf. EG n.3).
6.       La verdadera justicia no está en desquitarse.
7.       Ahora pensemos en San José, el gran hombre del silencio, no aparece ni una sola palabra suya en la Sagrada Escritura, pero la Palabra habla de su enorme ejemplo, lo llama “justo” (Cf. Mt 1, 19), y nos enseña el verdadero sentido de la justicia. La Biblia no llama justo a cualquiera, son pocos los personajes que llevan esta etiqueta, y esto es debido a que su justicia no se basa en un mero cumplimiento de la ley, en el cual, muchos se lavan las manos como Pilatos diciendo expresiones como: “ese no es mi problema”; Luego de que José se entera por labios de María de que está embarazada, se siente confundido y no sabe qué hacer… pudieron haber pasado miles de pensamientos por la mente de José, sintiéndose tal vez decepcionado, frustrado y demás.
8.       Sin embargo, a pesar de la situación, nunca le pasa por la mente a José ponerla en evidencia, ni lastimarla. No está dispuesto a exponerla ante las autoridades judías para que sea lapidada a pedradas como está mandado. Todo lo contrario, piensa dejarla en secreto, quedando él ante su comunidad como un cobarde. José prefiere ser visto como un cobarde ante los hombres, y no como un soberbio-indiferente ante Dios. Ciertamente Dios tiene un plan y se encarga de que todo se cumpla. Por eso envía a su ángel en un sueño para que José entienda lo que está pasando, tal vez no logra entender mucho de este plan, pero sí sabe algo, que si este plan es de Dios, él está dispuesto a seguirlo sin dudar, es por ello que al despertar del sueño, inmediatamente se levanta y se pone en camino para buscar a María y recibirla como su esposa para seguir el designio que Dios ha trazado para salvar a su pueblo  (Cf. Mt 1, 18-25). Hermanos, en la Palabra no leemos un “te amo Dios” de parte de José, o cualquier otra frase espectacular, pero sus acciones son el más hermoso detalle de amor que sólo un hombre justo puede realizar.
9.       Cómo nos hace falta vivir justamente como José, ser justos en nuestras vidas con las personas que nos rodean, con los débiles y necesitados, y ser justos también con nuestra catequesis. El mundo apunta a la promoción de una visión alcanzable de la felicidad prescindiendo de Dios (Cf. AIDM 18), es por ello que, el Papa Francisco invita a reconocer entre nuestras debilidades la realidad de que “nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia” (EG, 63). En otras palabras, con el paso de los años se ha venido desgastando en nuestra Iglesia el crecimiento en la fe, opacando la Alegría del encuentro con Jesús que tanto necesitan aquellos que esperan ser invitados y motivados a formar parte de nuestras comunidades. Cuánta gente, anhela encontrar paz, reconciliación, amor, alegría, fraternidad, motivación, luz, esperanza y otras tantas virtudes más en nuestra catequesis y parroquias, y la mayoría choca con regaños, malas caras, gritos, exigencias absurdas, falta de comprensión, de cercanía, del rostro misericordioso de Cristo que se supone llevamos.
10.   Solo imagino el rostro de José al buscar a la Virgen María, asustada y preocupada por su relación matrimonial, imagino esa sonrisa digna del recién elegido padre en la tierra del Hijo de Dios, sonrisa sincera y justa que a muchos nos falta en la catequesis. Este hombre, sólo sabe responder con amor a las dificultades, por eso es justo. He allí el misterio de la navidad, el vencer las dificultades por amor. Es bonito todo el toque alegre que le colocamos a estas fiestas, pero para José y María sólo se convirtió en fiesta luego de vencer los miles de obstáculos para que Jesús naciera. Venzamos los obstáculos que como catequistas tenemos actualmente, y dejemos de buscarle posada a la tibieza y mediocridad, a la dureza y legalismo, a la farsa de pretender ser catequistas cuando en muchas ocasiones convertimos nuestra catequesis en una caricatura. Todos somos mensajeros, la pregunta es: ¿Qué mensaje estoy dando en mi vida y en la Iglesia?, porque ese mensaje es el que están recibiendo las generaciones que se nos ha encomendado formar, más no deformar.
11.   El camino de Nazaret a Belén y el rechazo de los posaderos.
El evangelista San Lucas nos relata que por un decreto del emperador Augusto que ordenaba a todo el mundo inscribirse en un censo, José se vio obligado a subir de Nazaret a la ciudad de David llamada Galilea para inscribirse con la Virgen María en dicho censo. Pensemos en nuestras experiencias de habernos visto obligados a trasladarnos a un sitio lejano para participar en el registro de un documento personal y todas sus dificultades, y tengamos presente que no se comparan con el medio de transporte, los días de camino (4 a 6 días, 120km de recorrido), la intemperie y otras muchas dificultades más, junto con el embarazo de la Virgen que ya estaba por dar a luz a nuestro Salvador.  Muchos allí habían dejado aquella pequeña y noble población para superarse en la vida, y ahora tenían que volver obligados por el censo. Podemos imaginar la sobrepoblado y saturado que estaría aquel pueblo que era tranquilo, afable, silencioso y de pocos habitantes.
8. Es por ello que no encontraron posada, porque no había espacio para una mujer embarazada en ese lugar. Sin embargo, José no se iba a quedar de brazos cruzados, esperando a que el niño naciera en una plaza en medio de gente tal vez ebria, o en cualquier otra situación inadecuada, él sabe que Dios le ha concedido compartir la paternidad con él, y está dispuesto a demostrar que Dios no se ha equivocado en elegirlo, y responde a las dificultades con ese AMOR característico que no se rinde en la búsqueda de un lugar para que nazca su hijo que es Hijo de Dios. Por eso a María le tocó dar a luz a su Hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos entre tanta algarabía (Cfr. Lc 2, 7).
12.   Y nosotros podemos estar ignorándolo de la misma manera que los habitantes de Belén, porque tenemos nuestras posadas y nuestras casas llenas de gente que no nos permite recibir al salvador, le hacemos el camino, la llegada y la posada difícil a nuestro Salvador con toda una gama de ocupaciones y buenas excusas de no poder cambiar porque “la vida es así”, cuando la verdad es que cada quien hace su vida con o sin Dios. Hoy más que nunca es importante tener en consideración la llamada a dar respuesta de nuestra esperanza que es Cristo (Cfr. 1Pe 3,15), nuestra catequesis necesita ofrecer los fundamentos necesarios para que cada cristiano sepa dar razones de su fe, sus principios morales, su estilo de vida y no termine relativizando su identidad y tergiversándola con el mundanismo presente en nuestra sociedad. Es esta necesidad la que debemos cubrir en mayor parte, para poder generar un sentido de pertenencia a la comunidad cristiana, ya que la mera sacramentación se convierte en muro y no en puerta de acceso a la experiencia de la fe (Cf. AIDM 26).
13.   Nos encontramos caminando rumbo a los 100 años de nuestra Iglesia diocesana, y vivimos la misma experiencia de La Virgen María y San José camino a Belén y buscando posada, muchos nos hacen la tarea difícil, otros nos cierran las puertas, y nosotros corremos el riesgo de volvernos duros de corazón. El año 2020 estará dedicado a la salida misionera, y como catequistas, somos los primeros llamados a salir de nuestras comodidades, conformismo, limitaciones e indiferencias para salir al encuentro del otro, hagamos eco de las palabras del apóstol Pablo: “gustosísimo me sacrificaré una o más veces por ustedes, aunque amándolos más, sea menos amado” (2Cor 12, 15). No pasemos la vida esperando momentos especiales sin correr riesgos, como una noche buena para que Jesús nazca en nuestras vidas, más bien corramos el riesgo de hacer especial cada momento de nuestras vidas, dentro y fuera de la Iglesia, con la fe y esperanza de que si luchamos, Jesús siempre estará “con-nosotros”(Mt 1, 23).
14.   La pregunta a reflexionar es si estamos dispuesto a dejarle nacer, no por un día, sino siempre. Porque colocar una imagen del niño Jesús en un pesebre, lo hace cualquiera, hasta el ser más perverso e hipócrita del mundo. Pero abrir las puertas de nuestro corazón a Jesús para que nazca en el pesebre de nuestras vidas, eso solo lo hace alguien que ama hasta lo imposible y mucho más. Esperando que cada día renovemos nuestro compromiso de ser catequistas ante Dios y su Iglesia, guiada por nuestro Obispo Mario Moronta, les imparto mi humilde bendición recordándoles las palabras que año tras año prometemos en la Semana Nacional de Catequesis: “ASUMO CON ALEGRÍA ESTA RESPONSABILIDAD SIENDO CONSCIENTE DE QUE ESTA TAREA ME TRAERÁ GOZOS, SACRIFICIOS Y SUFRIMIENTOS. PERO SÉ TAMBIÉN QUE CONTARÉ SIEMPRE CON LA AYUDA DE DIOS”. Que el Señor les bendiga en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

FELIZ NAVIDAD 2019 Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2020 MIS HERMANOS CATEQUISTAS!!!

Pbro. Juan Carlos Gómez Yanez
Su hermano y servidor

Catequistas Delegados Vicariales de Catequesis


SAN CRISTÓBAL, 25 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2019. FIESTA DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR.